Grupo: Thee Maldoror Kollective
Disco: Pilot (Man with the meat machine)
Sello: Code 666
Año: 2006
Formato: CD
Estilo: Inclasificable :-P
Web: myspace
1.- Exile
2.- Microphones and Flies
3.- Zombie Children
4.- Welcome to the Golden Dove Society
5.- The Night Mr. Clenchman Died
6.- Pilot, Part 1
7.- Pilot, Part 2
8.-Pilot, Part 3
9.-A Gasoline Hero
The CNK, Dog Fashion Disco
Llevo siguiendo a este grupo italiano desde que lanzaron aquella obra maestra del black metal del siglo XXI New Era Viral Order allá por el año 2002, automáticamente se convirtieron en uno de mis proyectos favoritos de la escena metálica mundial por aquella magnífica unión entre el black metal y la música industrial y electrónica. Su siguiente trabajo, A Clockwork Highway, se adentraría en los sonidos más experimentales, cambiando sustancialmente de estilo, dejando sus influencias metálicas en un segundo plano. Era un trabajo brillante que fue sistemáticamente vapuleado por los medios metálicos, si bien el cambio de registro de voces a un estilo más hardcore me hizo temer una posible evolución hacia los terrenos de algún subgénero terminado en core con influencias industriales ruidistas, interesante sin duda pero poco arriesgado.
Toda esta explicación viene ya que para entender este Pilot es, en mi opinión necesario un conocimiento del background de esta banda. En este trabajo se han soltado la melena y han dado rienda suelta a sus perversiones musicales más ocultas. Te vas a encontrar con innumerables referencias al cine de serie B de la decada de los sesenta y setenta, mezclado con jazz, bossa nova, leves pinceladas metálicas, rock ´n roll, partes más industrilizadas, algunos toques ruidistas, en definitiva, un disco ambicioso, extraño y muy difícil de digerir pero que una vez le pillas el punto se convierte en una excelente muestra de música experimental moderna. Hay momentos, en cuanto la sección de viento (absolutamente decadente) hace acto de presencia que me recuerdan al genial proyecto gallego trajedesaliva, en otros a las bandas sonoras de las películas del señor Leone, en otros temas me viene e la cabeza esos clubs de jazz clandestinos de los años treinta llenos de humo (ahora mismo me gustaría tener más referencias jazzísticas para aclarar este punto, pero que se la va a hacer). En definitiva, es un disco difícil, como ya he comentado, pero ciertamente placentero en cuanto entras en la dinámica del mismo.
No me queda mucho por añadir, si te gusta la música arriesgada dale una oportunidad, acompáñalo de un copazo de whisky tranquilamente sentado en tu sillón y te aseguro que no te defraudará, te esperan algo más de cincuenta minutos de buena música.
Xabier Cortés
